martes, 20 de septiembre de 2016

Bibliotecas Digitales






Bibliotecas Digitales

Introducción
Al cuestionar las concepciones y estructuras clásicas de las bibliotecas digitales, Joint (2007) afirma que son metáforas derivadas de definiciones clásicas de bibliotecas, y propone una redefinición que tome en cuenta los nuevos soportes tecnológicos y sus sucesivos cambios en la forma de concebir la información en la era posmoderna. Advierte sobre la complejidad de edificar y clasificar una biblioteca digital con los estándares existentes, ya que el formato y las cualidades de los objetos de información actuales, son efímeros, y carecen de fijación; las colecciones de hipertextos, por su naturaleza mutable, son difíciles de coleccionar.
Ciertamente, el concepto de biblioteca digital ha sido motivo de discusión, ya que pueden llegar a representar una colección organizada de documentos almacenados en formato digital, que a su vez ofrecen los servicios de búsqueda y recuperación de información (Martínez, 2007). Otra de las definiciones clásicas de las bibliotecas digitales es la que sugiere la Federación de Bibliotecas Digitales (DLB) que contempla para dichas organizaciones un abanico muy amplio de funciones que van desde la selección, estructuración, preservación hasta la interpretación y oferta de recursos digitales para el fácil y económico acceso de comunidades de usuarios (Digital Library Federation, 2010).
Como se puede observar, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han traído consigo cambios interesantes en la dinámica socioeducativa. Un cambio visible reside en los mecanismos requeridos para la búsqueda de información y que permite a cualquier mente humana razonable construir nuevos saberes (UNESCO, 2005). Aunque las bibliotecas digitales poseen una diversidad de información digitalizada, a la cual se puede tener acceso, es interesante reconocer que tanto mayor sea la cantidad de acervos electrónicos existentes, mayor es la necesidad de contar con estrategias que faciliten su búsqueda.

Fundamentación teórico

En la actualidad, las nuevas tecnologías educativas ofrecen importantes áreas de oportunidad para fortalecer modelos educativos que contribuyan al acceso a nuevas formas de explorar, representar y adquirir el conocimiento útil. En un entorno mediado por la tecnología, un usuario competente necesita apropiarse de un código simbólico o lenguaje significativo que le permita interactuar con los medios para localizar los recursos. Por ello, los avances tecnológicos y la abundancia de información, han obligado a los usuarios a establecer criterios de calidad en el uso de las herramientas que facilitan la búsqueda de recursos pertinentes. Esto, más que una actividad común de búsqueda de información, representa una actividad que demanda al usuario habilidades cognitivas basadas en la cultura a partir de la cual percibe, interpreta y se apropia de los conocimientos que coadyuvan en la comprensión de un tema específico y en la construcción de su propio aprendizaje (Barbero, citado por Fainholc, 2005). Para Bernhard (2002), los procesos de búsqueda y selección de información relevante demandan al usuario tanto habilidades para la manipulación de herramientas que facilitan la indagación como el uso adecuado de diversos buscadores cuyos procedimientos con frecuencia se desconocen. Una búsqueda de información relevante interpela al usuario más experiencias cognitivas que el aprendizaje asociado con la denominada «alfabetización informática».
Recursos bibliográficos en formato digital
En la actualidad, la tecnología brinda una herramienta que permite el acceso a la información a través de procesos que pueden romper barreras temporales o espaciales. Para Torres (2000) la biblioteca del futuro es pensada como un espacio sin paredes en la que todos los recursos pueden ser citados, reunidos y consultados desde el lugar donde se encuentre cada usuario. Efectivamente, una biblioteca digital aloja una colección de objetos (también llamados ítems, recursos o materiales) entre los que se pueden considerar a los libros, periódicos, documentos (por ejemplo, páginas en formato HTML), así como diversos objetos multimedia (pinturas o imágenes, cintas o archivos de vídeo, etc.) (Sharon y Frank, 2000). Por lo cual, establecer las bases de un modelo para evaluar recursos bibliográficos en formato electrónico, requiere tomar en consideración las cualidades de los objetos de información en formato electrónico. Debido a sus dinámicas características, cada vez resulta más difícil establecer criterios para la clasificación de los recursos en una biblioteca digital; por ejemplo, las colecciones de hipertextos, difícilmente pueden ser coleccionados porque constituyen referentes infinitos; tampoco pueden ser determinados debido a su naturaleza mutable. Analizar las características de los recursos digitales implica también revisar la calidad de los mismos. Como se puede observar, una clasificación tipológica de recursos bibliográficos en formato digital, es una tarea compleja, debido a los continuos cambios que se producen en un entorno tan dinámico.
Indicadores para la evaluación de recursos bibliográficos
En la actualidad, los nuevos soportes, e incluso los nuevos objetos de información, han obligado a establecer nuevos sistemas de referencia que generalmente son adaptaciones de las normas utilizadas en los materiales bibliográficos. Para Marquès (2003), los recursos son materiales que integran diversos elementos textuales (secuenciales e hipertextuales) y audiovisuales (gráficos, sonido, vídeo, animaciones, etc.) y que pueden resultar útiles en los contextos educativos. Al evaluar la calidad de los recursos en formato sugiere considerar los siguientes parámetros: a) aspectos pedagógicos, b) aspectos funcionales y c) aspectos técnicos y estéticos. De acuerdo a Merlo (2003) el proceso de evaluación de los recursos de información en formato electrónico requiere de una planificación concreta que involucra cuatro elementos clave:
• Parámetros: aspectos genéricos que serán evaluados. Se trata de establecer bloques sobre lo que se realizará en el análisis y los cuales serán desarrollados en indicadores concretos que dan la información necesaria para cada uno de estos grupos.
• Indicadores: elementos que desarrollan cada uno de los parámetros establecidos para el análisis de la información. Son las cuestiones concretas que se evaluarán.
• Procedimientos: métodos que se emplean para hacer efectiva la aplicación de parámetros e indicadores. En el proceso de evaluación presenta un menor grado en cuanto a aportaciones teóricas, ya que solo hay propuestas aisladas y parciales.
• Recursos: objetos necesarios para el proceso de evaluación. Conociendo qué aspectos serán evaluados y cómo se procederá a su análisis, para eso será necesario establecer qué medios humanos, instrumentales y documentales son necesarios.
En la búsqueda y selección de recursos que busquen fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje, Ochoa (2007) sugiere considerar:
• Calidad, profundidad y utilidad del contenido: claro reconocimiento del contenido, apropiado para la audiencia prevista; ligas apropiadas a otros sitios.
• Referencias listas: amplia perspectiva de un tema en particular; utilidad de referencias para contestar preguntas específicas.
• Unicidad en el contenido: recursos como un todo; creatividad; útil en una variedad de ajustes de las referencias.
• Modernidad del contenido: actualizaciones con frecuencia; apropiado para el tema.
• Autoridad del productor: autoridad y legalidad indicadas claramente; explicación de antecedentes y propósito de la organización.
• Facilidad de empleo: diseño amigable; navegación sencilla; motor de búsqueda atractivo en el diseño gráfico; generar información en forma rápida.
• Servicio al cliente: contactos responsivos; direcciones de correo electrónico correctas; respuestas y atención de dudas.
• Eficacia: descarga de páginas optimizadas; plug-in disponibles; servidor rápido y confiable.
• Uso apropiado de la web como un medio: componentes integrados (audio, vídeo, texto, etc.); uso efectivo de nuevas tecnologías; información útil disponible.
Conclusión
Asegurar la calidad de la educación, implica diseñar parámetros, variables e indicadores estándares para la evaluación de recursos electrónicos de las bibliotecas digitales. El desarrollo de acervos bibliográficos de formato electrónico para la educación básica contribuye significativamente porque permiten contar con espacios que alojan información confiable y pertinente.
 En lo pedagógico, los recursos deben motivar al estudiante a la indagación y estimular la creatividad, toda vez que su entorno sea dinámico y llamativo. Por tanto, es imperativo que los contenidos se sustenten en propósitos educativos, esto favorecerá que los recursos aseguren las características y diversidad de los usuarios para contribuir a variadas interacciones de riqueza cognitiva. El valor agregado de los recursos debe estar en la capacidad de retroalimentar los aprendizajes.
En cuanto al aspecto funcional, los recursos educativos de formato electrónico deben ser fáciles de usar y proporcionar al usuario autonomía y control en la interacción con el recurso. Para esto es necesario que los objetos electrónicos permitan hacer ajustes técnicos, modificar contenidos de acuerdo a la capacidad cognitiva de los estudiantes, ofrecer instrucciones claras y un sistema de ayuda.

Bibliografía

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